Sunday, 23 August 2015

Un pana en el desierto

Mi primer saguaro frente al aeropuerto



Aún después de dos semanas de haber llegado a Tucson, todo me parece tan diferente de mi país que es difícil creer que en verdad estoy aquí. Arizona ni siquiera figuraba entre mis opciones para mis estudios de postgrado; yo me imaginaba haciendo katas en Central Park y defendiendo mi espacio personal entre calles atestadas de gente, no deslizándome por debajo de delgadas acacias y por los costados de cada edificio en busca de sombra.
El calor del verano, seco como en todos los desiertos, te abraza, te quema, te evapora.
Yo, acostumbrado a la exuberancia de verdor, me hallo en un lugar de vida modesta, pero increíblemente resistente.


Y entonces cae el agua.

Sí, una verdadera tormenta. Es el monsón de verano, y en cuestión de minutos, con la furia de un viento despiadado, se aviene tanta agua como un río que cae del cielo.
Un par de horas después, el agua se ha ido casi ya.
A pesar de todo, me encuentro también amando esta tierra y cielo desnudos. Sin embargo me da risa: yo que me ufano del planeta entero como mi hogar, me encuentro a ratos escuchando música en español, como para no sentirme tan lejos de casa.

4 comments:

  1. Bueno...ni tan desierto cundo alguin por allí te comparte un puñado de otras arenas del mundo...Saludos !!!

    ReplyDelete
  2. hola! el verano se acabara pronto! :) hope!

    ReplyDelete
  3. hola! el verano se acabara pronto! :) hope!

    ReplyDelete
  4. hola! el verano se acabara pronto! :) hope!

    ReplyDelete